Mariana Aguilar  

El barrio de los Chiringuitos y los Quarts de Casa
La Barceloneta ha sido un referente culinario para la ciudad. Sus famosos chiringuitos le dieron larga fama, pero la reurbanización de la ciudad para acoger los JJOO de 1992 modificó esta imagen. Los chiringuitos ya no son visibles en la playa, pero la Barceloneta sigue acogiendo una gran oferta gastronómica.

La relación que existe entre los pobladores del barrio y la de todos ellos con el mismo, es muy especial. Es un mundo que guarda grandes secretos y generan un orgullo único. Tanto que cuando alguien les preguntan su origen contestan, en lugar de Barcelona, "de la Barceloneta".

Este hecho se explica también por la incomunicación del barrio con el resto de la ciudad y la distancia que le separaba del centro. Hoy en día este problema ya no existe y, unido a su cercanía al mar, lo convierten en un lugar privilegiado.

Originalmente, las casas del barrio fueron diseñadas con una planta baja, un primer piso y entrada por dos calles laterales. Así vivieron sus primeros pobladores.

La alternativa para mejorar la situación de quienes habitaban y de quienes llegaban a vivir al barrio consistió en dividir la vivienda por la mitad, dando origen a los “Quarts de Casa”. Las casas adquirieron una dimensión de 30 m2 y hoy se estima que hay alrededor de 5.500 Quarts de Casa habitados por familias enteras, ancianos o jóvenes que pagan alrededor de 500 euros mensuales por un pequeño espacio que en muchas ocasiones no cuenta con las condiciones básicas para vivir, como los servicios.

“En 30 metros es difícil convivir, pero se convive. Yo vivo en un cuarto de casa y somos cuatro en mi familia, te habilitas como puedes”, asegura Ángeles Simarró, quien además de vivir en un cuarto de casa, trabaja en la Asociación de Vecinos del barrio. Sin embargo, las dificultades podrían llegar a la hora de decidir quien se quedaría con los dos “Quarts de casa”.

Los vecinos y habitantes del barrio esperan que esto no termine con la autenticidad y la vida propia que tiene el barrio. Confían en que el Ayuntamiento finalmente les de prioridad a quienes han vivido ahí por tanto tiempo, que en su mayoría es gente mayor, antes de dársela a inmigrantes o a personas que han llegado de otros lugares ya que como dice Ángeles Simarró, “decirles que tienen que irse fuera del barrio sería como avisarles que están en fase terminal. Es gente que está muy arraigada al barrio. Todos nos conocemos incluso de vista.” Ésto es algo que es muy característico de la Barceloneta.