PP > ANÁLISIS
En busca del tesoro perdido
JAVIER GONZÁLEZ

El Partido Popular llega a las elecciones europeas sumergido en una situación interna muy compleja. Los comicios europeos podrían determinar el camino que debe tomar el partido si quiere regresar a La Moncloa en 2012. A partir de esa premisa surgen cuestiones que vale la pena analizar. Primero que nada, se debe recalcar que las elecciones al Parlamento europeo normalmente no serian consideradas tan importantes como para influenciar el porvenir de un Estado miembro. Esto queda claro cuando se ven las cifras de participación en la cita de 2004.

(Gráfico: Awada Mohamed)

Con una participación inferior al 50%, fue el abstencionismo el que marcó la tendencia en esa ocasión. Por ello es que este tipo de elección no es tan confiable a la hora de hacer un pronóstico sobre el futuro de los partidos políticos a nivel estatal, pero en el caso del PP, y con la situación que rige en su seno, bien podrían dar un indicio de lo que les espera.

El próximo mes de junio, el Partido Popular tratará de continuar con la inercia del triunfo en Galicia, pero manchado por el escándalo de corrupción y espionaje que lo ha sacudido a últimas fechas. Además, pondrá a prueba el alicaído liderazgo de Mariano Rajoy de cara a un posible, y tercer, intento por ser presidente de Gobierno. Menudo panorama se les presenta.

Rajoy ha logrado su primera victoria electoral desde que asumió la presidencia del partido y eso podría ser un fuerte impulso para los candidatos populares a hacerse de un escaño en Bruselas. Tiene también a favor la poca

aceptación y valoración que con que cuenta en estos momentos el presidente Rodríguez Zapatero. Dicho de otra forma, el PP podría recibir todos aquellos votos de castigo que en situación normal irían para los socialistas, pero debido al aumento en el paro, la baja en el consumo, etc. serán para los populares.

Todos estos indicadores económicos y financieros que hoy preocupan y ocupan a España, deberían representar la oportunidad de oro para que el PP se llevara varios puestos en el parlamento europeo, consolidara la posición del partido a nivel continental y se catapultara hacia el objetivo principal de cualquier fuerza política: el gobierno de un Estado. En resumen, las próximas elecciones serán un parámetro para determinar si su estrategia de oposición en estos tiempos de crisis, es rentabilizada con una victoria en las urnas.

No obstante esta oportunidad, el PP tiene varios factores en contra que podían mermar su avance político. Por un lado, esta toda la trama de corrupción y espionaje que ha salpicado a fuertes nombres dentro del partido como Esperanza Aguirre o Alberto Ruiz Gallardón, quienes además tienen una relación “poco amistosa” por decir lo menos y dan una imagen clara de falta de cohesión dentro del partido. La investigación emprendida por el juez Baltazar Garzón podría representar más que una piedra en el zapato para los populares, no solo en las europeas, sino también pensando en las generales del 2012.

El PP recibirá menos votos debido a todo este escándalo. El PSOE caerá en las preferencias electorales como castigo por sus errores al frente del Gobierno. ¿A dónde van esos votos? Además del abstencionismo, la tercera parte de esta ecuación se llama Rosa Díez y su UPyD. Serán muchos los votos que se llevará del Partido Popular. Esta nueva fuerza política, que normalmente no representaría un peligro para el PP, hoy en día sí lo es y muy serio. El bipartidismo en España podría terminar si muchos descontentos votan a la política propuesta por Díez.

La cuestión fundamental radica en que las elecciones europeas no trazarán el camino a seguir para el PP de aquí al 2012. Abrirán nuevas perspectivas de trabajo y marcarán el pulso de un electorado español que hoy en día no está contento. Será trabajo de los partidos, en este caso del Popular, hacer un diagnóstico correcto y trabajar sobre la línea que más convenga a sus intereses.